sábado, mayo 14, 2005

Chapuza en la Vuelta

En septiembre, los responsables de Unipublic anunciaron a bombo y platillo que la Vuelta a España recalaría en el Camp Nou. No es algo habitual, aunque haya sucedido otras veces, que las pruebas ciclistas terminen en un estadio de fútbol. En el Tour, hasta que se derribó, la última etapa finalizaba en el viejo Parque de los Príncipes. El nuevo campo parisino no tenía velódromo como el antiguo, así que Eddy Merckx, en 1974, fue el último ciclista que dio la vuelta de honor con el ramo de flores. Los fastos se trasladaron a los Campos Elíseos. Thevenet recibió junto al Arco del Triunfo el maillot amarillo de manos de Giscard d´Estaing en 1975.
En la Vuelta a España, el campo de fútbol de Garellano se convirtió en habitual escenario del cierre de la carrera. El feudo del Indauchu, ahora convertido en estación de autobuses, se transformaba merced a la colocación de un velódromo portátil de madera. Las gradas se llenaban para presenciar el espectáculo. Un año fue San Mamés el lugar elegido. Ganó Loroño aquella Vuelta y la afición entusiasta abarrotó el campo del Athletic. Hace tres años, el ahora corredor del Euskaltel Aitor González, ganó la Vuelta a España con una contrarreloj que finalizaba en el Santiago Bernabéu. La experiencia fue satisfactoria a medias.
Ahora, Unipublic y el Barça se habían empeñado en el Camp Nou. Alguien se dio cuenta a tiempo de que la primera fecha elegida coincidía con la Diada, fiesta nacional en Catalunya. Meses más tarde, las mentes pensantes de Unipublic –o Antena 3, quién sabe– se han percatado del caos que se podría formar en Barcelona en una jornada (el 1 de septiembre), de regreso de las vacaciones. ¿O ha sido por no encontrarse el estadio vacío? Suena a chapuza.

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