domingo, noviembre 20, 2005

Para echarse a temblar

Después de leer el magnífico reportaje de Igor Barcia en El Correo (pinchar en el título para leerlo) ya no sé qué pensar. Se refiere al positivo por EPO de la atleta vizcaína Amaia Piedra, que se produjo tras un control en junio de 2004. El análisis de la orina, como en el caso de Roberto Heras, se hizo en el Laboratorio homologado de Madrid. Dio positivo. Amaya denuncia que no lo es. Aún más, que es un claro negativo. Y a la vista de los gráficos que acompañan el reportaje (fotografías de las muestras de los análisis en las que se ven unas bandas oscuras que, según su posición indican si la EPO es exógena o endógena), se observa con claridad que los análisis de Amaia se acercan mucho a los ejemplos de "negativo" que se pueden encontrar en la página web del AMA-WADA, y se alejan bastante de las del "positivo". Los responsables del laboratorio vieron positivo donde lo más fácil es ver un negativo. Por mucho que miro las fotografías, el análisis de Amaia Piedra es claramente negativo comparado con los ejemplos, muy claros, que allí aparecen. "El inexperto laboratorio de Madrid hizo una interpretación equivocada", dice la atleta. "No les han dejado ni han tenido la valentía de rectificar y ni siquiera de contrastar su interpretación con la de un laboratorio experto tal como recomienda el AMA en controles de EPO".
No me extraña. Mi experiencia periodística me dice que en el Laboratorio de Madrid pasan cosas raras. Y si no, ahí va el relato que hice, hace dos años, sobre el Caso Gurpegi. Se refiere el artículo a las pruebas médicas que el Athletic, a través de un prestigioso endocrinólogo, le hizo al jugador y por las que el CSD puso el grito en el cielo.
"(...) En el entorno médico del CSD callan algunas voces, tal vez temiendo por su sueldo y su cargo. Es el caso de Agustín y Cecilia Rodríguez, responsables máximos de la lucha antidopaje desde los laboratorios homologados por el CIO. Ellos dos, que no se pronuncian sobre el asunto, firmaron en su día tres estudios en los que avalaban la utilización de la gonadotropina coriónica humana (HCG) para realizar pruebas endocrinológicas similares a las que el Athletic acometió con Gurpegi. Y ni siquiera tuvieron reparos en inyectarse ellos mismos 2.500 unidades de HCG, para investigar los efectos sobre los perfiles urinarios. En aquel estudio, además del matrimonio Rodríguez, figuraba la firma de los hermanos Maynar, autores del informe de la Universidad de Extremadura (UNEX) sobre Gurpegi, al que ahora desacreditan desde el CSD, y la del que fue secretario de Estado para el Deporte, Rafael Cortés Elvira. Los trabajos, por supuesto, fueron becados por el CSD". (EL MUNDO 10 de Noviembre de 2003)
Así que, en el asunto de Roberto Heras, podemos echarnos a temblar. ¿En qué manos estamos?

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