viernes, diciembre 16, 2005

Hípócritas a patadas

Anda Manolo Saiz encerrado en si mismo, acosado por la prensa, rumiando amarguras. El caso Heras ha hecho mucho daño al ciclismo, y Saiz está en el ojo del huracán. De repente, él es el responsable de todo lo que pasa. En otras oportunidades, los directores se han ido de rositas, pero como el cántabro tiene muchos enemigos se encuentra ahora con un francotirador en cada atalaya.
Pero nadie repara en que en el mundo del deporte, y, sobre todo, del periodismo deportivo, la hipocresía es un pecado en alza. Hay mucho hipócrita detrás de las columnas desde las que se pontifica. Suelen ser grandes plumas, y no los periodistas de a pie, quienes se dedican a machacar a este deporte. Los que nunca se han dignado seguir una carrera, pisar una sala de prensa o meterse en el atasco de un descenso. O los que un día lo hicieron y ahora sacan otra vez, como entonces, la caña de pescar y la lanzan en busca de presas fáciles.
Existe mucha hipocresía, sí, porque en realidad, no es la pureza del deporte lo que buscan. Es mentira que lo que les preocupe sea la salud de los deportistas. Ni a ellos ni -tampoco- al secretario de estado para el deporte de turno. Simplemente, como hacen cuando cualquier entrenador del Real Madrid cae en desgracia, lo aplastan un poco más. Lo que les da rabia es que pillen en fuera de juego a aquel a quien antes han ensalzado desmesuradamente. Es habitual leer o escuchar al periodista de turno: "Fulanito nos ha defraudado" ¿Por qúe? ¿Porque le han cogido infraganti? ¿porque así se venden menos periódicos?
Si fuera verdad que lo que les importa es la limpieza en el deporte o la salud de los deportistas, éstarían desde hace tiempo pidiendo controles estrictos en la Fórmula 1 o en la NBA, para que dos de los deportistas españoles más encumbrados, Fernando Alonso y Pau Gasol, estuvieran realmente protegidos ante los tiburones del deporte. Porque si es cierto, según dicen ellos mismos, que en el ciclismo, en el fútbol o en el atletismo hay médicos y entrenadores que inducen o, simplemente, proporcionan sustancias prohibidas a los deportistas -con lo vigilados que se encuentran y lo prohibidísimo que está-, ¿qué puede pasar en el baloncesto americano o el mundo del automovilismo donde no hay vigilancia? ¿Qué puede hacer, con lo que eso supone en ingresos, un elemento como Flavio Briatore (juzgado en su día por relaciones mafiosas) por ganar el Mundial con el último ganador del Premio Príncipe de Asturias? En el copkit de un coche de fórmula 1 se gastan muchas energías, se pierden muchos kilos en cada carrera. Los músculos de un pívot de la NBA deben estar muy desarrollados para aguantar toda una temporada.
A los hipócritas no les importa todo esto. Sólo la victoria cuando no está pendiente del hilo de un control antidopaje. Gasol y Alonso nunca serán declarados positivos -seguramente porque nunca han tomado ni tomarán productos prohibidos-. Son ganadores garantizados. No defraudarán. Ni a los hipócritas ni a Lissavetzky.

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